Por Lucia Mutikani

WASHINGTON, 5 mar (Reuters) – Los empleos en Estados Unidos aumentaron más de lo esperado en febrero gracias a una caída de nuevos casos de COVID-19, la aceleración de las tasas de vacunación y el dinero extra del gobierno para ayudar a la recuperación de la pandemia, lo que puso de nuevo al mercado laboral en una base más firme.

Las nóminas no agrícolas mostraron un aumento de 379.000 puestos de trabajo el mes pasado después de los 166.000 de enero, dijo el viernes el reporte del Departamento de Trabajo.

En diciembre, las nóminas habían caído por primera vez en ocho meses. Los economistas encuestados por Reuters habían pronosticado que en crecerían en 182.000 puestos de trabajo en febrero.

El informe de empleo, muy observado por el mercado, también ofreció un recordatorio de que a medida que Estados Unidos entra en el segundo año de la pandemia de coronavirus, la recuperación sigue siendo muy lenta, con millones de estadounidenses con largos períodos de desempleo o desocupación permanente.

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, ofreció el jueves una visión optimista del mercado laboral, pero advirtió de que un regreso al pleno empleo este año era “muy poco probable”.

Si bien la tasa de desempleo cayó a un 6,2% el mes pasado desde el 6,3% de enero, sigue siendo subestimada por personas que se clasifican erróneamente en un momento en el que están “empleadas pero ausentes del trabajo”.

El mercado laboral ha respondido con lentitud a la caída en los casos diarios de coronavirus y las hospitalizaciones, pero un aumento en el gasto del consumidor en enero llevó a los economistas a mejorar drásticamente sus estimaciones de crecimiento del Producto Interno Bruto para el primer trimestre.

Históricamente, el empleo tiene un rezago respecto del crecimiento del PIB de aproximadamente un trimestre, pero esta vez recién en febrero comenzó a ponerse al día, justo un año después de que la economía entró en recesión al comienzo del brote de COVID-19 en Estados Unidos.

Aunque millones están desempleados, las empresas tienen dificultades para encontrar trabajadores, lo que está contribuyendo a frenar el crecimiento del empleo. La pandemia mantiene a algunos trabajadores en casa, reacios a aceptar o regresar a trabajos que podrían exponerlos al virus.

También ha afectado de manera desproporcionada a las mujeres que se han visto obligadas a abandonar la fuerza laboral para cuidar de niños, ya que muchas escuelas permanecen cerradas para el aprendizaje en persona.

Según datos de la Oficina del Censo, alrededor de 10 millones de madres que viven con sus propios hijos en edad escolar no estaban trabajando activamente en enero, 1,4 millones más que durante el mismo mes de 2020.

Los puestos vacantes se encuentran principalmente en las industrias de alto crecimiento a las que les ha ido bien durante la pandemia, como la tecnología de la información, la ingeniería, la construcción, la atención al cliente, las manufacturas y la contabilidad y finanzas.

El virus ha alterado enormemente la perspectiva económica y es probable que muchos de los trabajos perdidos en el sector de servicios desaparezcan para siempre.

Dadas las dificultades de la reconversión, el desempleo estructural podría representar una mayor proporción del desempleo en un futuro próximo, pero hay tierra en el horizonte.

Los economistas creen que el mercado laboral cobrará fuerza en la primavera y durante el verano boreales, con un aumento diario de las vacunas, a pesar de que el ritmo de disminución de las infecciones por COVID-19 se ha estabilizado recientemente.

Además, se espera un impulso a la contratación a partir del plan de recuperación de 1,9 billones de dólares del presidente Joe Biden, que está siendo considerado por el Congreso.

(Reporte de Lucia Mutikani, Editado en español por Javier López de Lérida)

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